Viernes, 18 de septiembre de 2026
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Mientras Mirtha se repone en casa y lucha contra la tos, Juana Viale vuelve a calzarse el smoking de la mesaza

La conductora de 99 años continúa su recuperación tras la bronquitis que la llevó al Mater Dei y todavía no tiene fecha cierta de regreso a las grabaciones; su nieta repetirá como anfitriona con una mesa que reúne a Repetto, Pfening, Menem, Navia y Bossi.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 18 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Abrimos la semana con una noticia que, para los que seguimos el pulso de la televisión argentina hace décadas, tiene ese temblor de hamaca vieja: Mirtha Legrand, la señora de los almuerzos, sigue sin volver al canal. La tos, esa tos persistente que se le instaló en el pecho después de la internación en el sanatorio Mater Dei, no la deja todavía pararse frente a las cámaras. Y entonces, como tantas veces en los últimos tiempos, es su nieta Juana Viale quien vuelve a sentarse en la cabecera de la mesa del sábado, con ese aplomo que ya le es habitual.

La familia habla y la tos manda

Marcela Tinayre, su hija, fue la encargada de ponerles palabras al parte médico familiar. Dijo, sin rodeos, que lo único que falta para que Mirtha vuelva a trabajar es que esa maldita tos ceda de una vez. La evolución es buena, la recuperación en su domicilio avanza, pero el regreso a las grabaciones sigue condicionado por cómo respondan las vías respiratorias. Si todo va como esperan los médicos y los afectos de la casa, Mirtha podría reaparecer en la emisión posterior a esta, aunque por ahora es solo una posibilidad atada al termómetro clínico y no a la voluntad, que esa sobra.

El alta del sanatorio había llegado un domingo por la tarde, hacía ya cinco días. El comunicado del centro de salud fue breve y prudente, de esos que saben leer los que tenemos a alguien grande en casa: "Continuará con su recuperación en su casa para retomar con sus actividades lo antes posible". Mientras tanto, en lo de Mirtha la rutina cambió de forma: en lugar de recibir ella a los amigos, son los amigos los que la van a visitar a ella. Almuerzos compartidos, sobremesas más cortas que de costumbre y, sobre todo, el cuidado de no exponerla a ningún aire frío ni a ninguna conversación que le altere el pulso. Las clásicas meriendas dominicales, mientras tanto, llevan ya dos semanas sin realizarse y todavía no hay confirmación de cuándo se retomarán.

“Voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo, recibiendo el beso y abrazo de todos mis colegas.”Mirtha Legrand, al recibir el Martín Fierro a la labor periodística femenina en mayo

Una mesa pensada para todos los paladares

Mientras la abuela completa la recuperación, Juana Viale vuelve a hacerse cargo de la emisión y lo hace con una mesa que combina generaciones y registros bien distintos. La grilla de invitados ya está confirmada y promete de todo un poco: Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, Álvaro Navia y la periodista Jésica Bossi. Es una formación que alterna entre la televisión, la política, el teatro y el humor, y que le permite a Viale mostrar ese registro propio que le fue armando el oficio de estos años: preguntar sin asustar, escuchar sin interrumpir y dejar que la mesa respire.

  • Juana Repetto: la actriz y conductora llega con la conversación de madre y mujer del espectáculo que siempre enciende la sobremesa.
  • Guillermo Pfening: actor de larga trayectoria, de esos que en la mesa de Mirtha suelen contar las mejores anécdotas de teatro.
  • Martín Menem: el diputado y referente de La Libertad Avanza, un nombre que asegura el cruce político de la jornada.
  • Álvaro Navia: el humorista uruguayo que sabe hacer reír sin levantar la voz, ideal para distender una emisión con la abuela ausente.
  • Jésica Bossi: periodista y autora, llega para aportar el lado literario y de actualidad de la política y la cultura.

Una agenda cultural que todavía tira de ella

Antes de la internación, Mirtha había mantenido una agenda pública que ya pocos a su edad se animarían a sostener. A mediados de agosto se la vio en el teatro Liceo acompañando a Carlos Rottemberg en la presentación de su libro Pasen y Lean, esa pequeña biblia del productor que él mismo define como una memoria de la noche porteña. También pasó por la sala para ver Secreto en la montaña, la obra con Benjamín Vicuña y Esteban Lamonte, y se acercó con amigos a una de las funciones de Midachi, la despedida, ese show que es casi un inventario emocional de cuatro décadas de humor. Que alguien a meses de cumplir cien años siga eligiendo butaca de teatro antes que sillón y channel nos dice mucho de cómo está hecha esa mujer.

En lo personal, me quedo con esa imagen que describió su hija: Mirtha en casa, con la tos todavía como compañía, recibiendo a los suyos con la energía que puede y la paciencia que le falta. A veces uno se olvida de que la diva también es abuela, también es paciente, también se acatarra en invierno y se cansa. Por eso, si me dejan recomendar algo, vale la pena sentarse el sábado frente al televisor y mirar la mesa que arma Juana Viale, que en estos reemplazos se creció y se reveló como una conductora con madera propia. Y mientras tanto, si tienen la posibilidad, dense una vuelta por alguna peña de chamamé cerca de casa, que bien decía un verso de los nuestros: "el que tiene un amigo tiene un tesoro", y Mirtha de amigos entiende. A seguir bien, Mirtha, que la mesa lo espera.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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