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Mirtha vuelve a la sala de espera: la Chiqui de 99 años, otra vez entre las sábanas blancas del Mater Dei

Después de seis días de alta y una semana de reposo en su casa de Barrio Parque, la conductora más emblemática de la televisión argentina reingresó el viernes al sanatorio con un cuadro compatible con neumopatía. La familia espera el parte del lunes y el país contiene la respiración.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 19 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Me entero de la noticia y me quedo un rato con el café en la mano, mirando la pantalla del teléfono como quien mira el río antes de cruzar. Mirtha Legrand, nuestra Chiqui, la mujer que durante más de seis décadas nos convidó a su mesa los domingos al mediodía, volvió a internarse en el sanatorio Mater Dei de Palermo. Fue el viernes 18 de septiembre, entrada la tarde, cuando los médicos decidieron que lo mejor era dejarla internada para estudiarla, tratarla y, sobre todo, vigilarla de cerca. Tiene 99 años, una edad a la que cada resfrío es un capítulo aparte, y el cuadro que le detectaron es compatible con una neumopatía, o sea, una infección que se aloja en el pulmón y que a esa altura de la vida no se toma a chiste.

Un parte médico que deja más preguntas que respuestas

Lo que se sabe hasta ahora es lo que contó Enrique Echagüe, director médico del Mater Dei, en un comunicado firmado. Allí se habló de un cuadro compatible con neumopatía, se explicó que la internación sirve para terminar los estudios pendientes, empezar el tratamiento que haga falta y mantener los controles al día. Nada más, nada menos. La próxima comunicación oficial del sanatorio está prevista para el lunes 21 de septiembre, salvo que la evolución de Mirtha obligue a abrir la boca antes. Por ahora, lo único confirmado desde la propia institución es eso: la internación, el diagnóstico de presunción y el plan de cuidados. Lo demás, lo que se fue sumando en las últimas horas, vino de los pasillos de la televisión y de los mensajes que los periodistas de espectáculos suelen cruzar con el entorno de los famosos.

Entre esos mensajes aparece el de Ángel de Brito, que este sábado 19 contó que la conductora mostraba una leve mejoría y que los profesionales habían logrado identificar la bacteria responsable del cuadro, lo que permitió ajustar el antibiótico. Es un dato que tranquiliza, claro que sí, pero que hay que leerlo con cuidado: no salió del parte oficial del Mater Dei, sino del círculo íntimo de la familia. Mientras tanto, su nieta Juana Viale, que otra vez se puso al frente del programa mientras la abuela se repone, sigue siendo la cara visible de una dinastía que, como les pasa a las familias de campo, se junta cuando alguno de los suyos se enferma.

La otra internación, la que parecía el final del capítulo

La historia reciente empieza el lunes 7 de septiembre, cuando Mirtha se acercó al Mater Dei para hacerse unos controles por una bronquitis que ya le llevaba una semana encima. Los médicos la revisaron y, por las dudas, decidieron dejarla internada seis días seguidos, hasta el domingo 13. La idea era cuidarla, estudiarla y devolverla a casa con el alta bien firme. Cuando por fin le dieron el visto bueno, el parte médico fue categórico: la recuperación continuaría en su domicilio de Barrio Parque, esa mansión rodeada de palmeras y de silencio porteño donde Mirtha suele pasar las tardes mirando el parque desde el escritorio. La familia, de yapa, mandó un agradecimiento al personal del sanatorio y mencionó de manera especial al doctor Guillermo Semeniuk, el clínico de cabecera que la viene acompañando desde hace años.

Sin embargo, los planes no salieron como se esperaban. Mirtha todavía no había vuelto a las grabaciones de su programa de siempre, el que en su mesita baja reúne a políticos, actores, modelos y algún que otro cantante de paso por Buenos Aires. La idea era que el regreso a la pantalla llegara cuando el cuerpo le respondiera sin chistar. En lugar de eso, el cuerpo le volvió a decir basta el viernes, y otra vez quedó internada con la incertidumbre como compañía.

Qué mirar de acá al lunes

  • El parte oficial del Mater Dei, previsto para el lunes 21, salvo que haya un cambio de último momento.
  • Si se confirma la bacteria que mencionó Ángel de Brito y si el antibiótico ajustado está dando resultado.
  • Cuánto tiempo se extiende esta nueva internación y qué lugar ocupa en la agenda de Juana Viale al frente del programa.
  • La manera en que la familia maneja la información: hasta ahora optaron por un parte médico breve y dejan los detalles personales en off.
  • La eventual fecha de regreso a la televisión, siempre y cuando los médicos le den el okey.

Mientras tanto, lo único que puedo hacer yo, y supongo que muchos de los que leen esto, es cruzar los dedos como cuando se espera el resultado de un examen. Mirtha Legrand es una de esas figuras que parece de la familia: uno se crió viéndola servir el vino en la mesa del domingo, escuchando sus preguntas filosas a los presidentes de turno, festejando sus bromas con los mozos. Que esté bien no es solo un asunto de la farándula: es un pedazo de la historia de la televisión argentina la que está internada en una habitación del Mater Dei, esperando que el antibiótico haga lo suyo. Y como a esta altura ya la sentimos propia, lo más sensato es esperar el parte del lunes con la misma prudencia con que ella miraba a sus invitados antes de hacer la pregunta incómoda.

“Yo no canto porque sé que un día tengo que morirme, pero cuando me voy a morir quiero que mi canto se quede.”Refrán popular del litoral argentino, que a Mirtha le habría gustado escuchar desde la mesita baja

Si querés entender por qué esta mujer importa tanto, te dejo una recomendación que no falla: agendá a Juana Viale en la grilla del domingo, sentate a la mesa con el plato servido y mirá con atención. Ahí, en esos minutos de pantalla, se ve la escuela que dejó la abuela, el modo de preguntar sin ofender y de escuchar antes de repreguntar. Y mientras esperás el parte del lunes, hacé lo que hacemos los argentinos cuando alguien querido se enferma: prenderle una vela, mandarle un deseo por las redes y confiar en que los médicos del Mater Dei, que ya la trajeron de vuelta una vez, saben lo que hacen.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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