Neuquén le gana al río: tres kilómetros nuevos para caminar, pedalear y mirar
El sábado 12 de septiembre, cuando la capital cumpla 122 años, queda habilitado el tramo más ambicioso del Paseo Costero entre Chocón y Aguado, con un mirador elevado como balcón sobre el Limay y una inversión municipal de 15.000 millones de pesos.
Estoy parada en la costanera del río Neuquén, a la altura de la calle Chocón, con un termo bajo el brazo y la mirada puesta en el sur. Roberto, un vecino del barrio Confluencia que todas las mañanas viene a trotar por la ribera, me señala con el dedo la traza nueva del Paseo Costero, esa franja de hormigón fresco que se estira hasta donde se pierde la vista. El sábado 12 de septiembre, cuando la capital neuquina cumpla 122 años, ese tramo deja de ser obra y se vuelve, por fin, espacio público.
La Municipalidad inaugura ese día la etapa más ambiciosa del paseo: algo más de tres kilómetros lineales que van de la calle Chocón hasta la calle Aguado, ya sobre la costa del río Limay. La inversión, según confirmó María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete del municipio, fue de 15.000 millones de pesos, financiados íntegramente con fondos propios. Con esta incorporación, la red completa suma 33 kilómetros continuos sobre las riberas del Neuquén y el Limay, una cifra que pone a la ciudad en el mapa de los grandes paseos ribereños del país.
Qué se construyó en este tramo
- Pavimentación de la calle vehicular que corre paralela al río.
- Veredas de hormigón para los peatones.
- Bicisenda de concreto asfáltico, separada del flujo de autos.
- Iluminación led en todo el recorrido.
- Mobiliario urbano: bancos, cestos y sectores de descanso.
- Un mirador elevado en la proyección de la calle Figueroa, pensado como balcón sobre el Limay.
- Señalización y conexión vial en el cruce de Figueroa, los últimos detalles antes del corte de cintas.
El mirador es, para mí, la pieza que justifica la caminata. Se levanta unos metros sobre el nivel de la costa y queda de frente al codo que forma el Limay antes de juntarse con el Neuquén. Las familias que vayan el fin de semana largo van a poder sentarse ahí con la misma sensación que uno tiene en el paredón del Parque Centenario, pero con el río vivo unos metros más abajo.
El acceso es libre y gratuito. Para llegar desde el microcentro, la opción más directa es tomar la traza del Paseo Costero sobre el río Neuquén y seguirla hacia el sur, cruzando el puente hacia la margen del Limay. El nuevo sector está pensado para caminantes, ciclistas y, en general, para cualquier persona que quiera sentarse a la sombra de los sauces a leer o a mirar el agua.
“Con esta extensión, la ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
La frase de Pasqualini resume una discusión que en Neuquén viene desde hace décadas. Durante años, la trama urbana creció mirando hacia la Ruta 22 y la meseta, y los ríos quedaron como un límite y no como un atributo. Cada kilómetro de paseo que se suma corre ese eje: el río deja de ser el fondo de la foto y pasa a ser el frente.
Lo que viene: completar la ribera hasta el Parque Agreste
El municipio ya tiene en la cabeza el próximo paso: terminar la costanera de punta a punta, sin cortes. Esta semana se resolvió un trámite judicial que destrabó la licitación del tramo que bordea la confluencia de los dos ríos, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste, una zona que hoy es de las más codiciadas por los pescadores y por quienes bajan a hacer un asado al borde del agua.
Cuando esa etapa esté hecha, Neuquén podrá contar con un circuito ribereño completo, desde el norte del Limay hasta la cola del Neuquén, algo que en esta región todavía parece un sueño. Mientras tanto, lo concreto es lo del sábado: tres kilómetros nuevos para caminar, pedalear o simplemente quedarse quieto mirando cómo se mueve el río.
Le pido al municipio una sola cosa concreta, y lo hago en nombre de los vecinos del barrio Confluencia con los que charlé esta semana: que la iluminación led se mantenga encendida hasta bien entrada la noche, y que la presencia de guardaparques o de personal municipal sea regular los fines de semana. Un paseo costero de 33 kilómetros se cuida con gente que lo mire, no solo con cemento nuevo.
Si ya caminaste algún tramo del Paseo Costero, contame cómo lo viviste y qué te gustaría encontrar en el nuevo. Escribime a la sección y armamos, entre todos, el mapa de los rincones que valen la pena.
