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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Parkour infantil: qué pasa en una clase y qué se llevan los chicos

Sin experiencia previa y con mucho juego, las clases para chicos combinan saltos, trepadas y rodamientos en espacios pensados para amortiguar cada caída.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · · hace 55 min
Parkour infantil: qué pasa en una clase y qué se llevan los chicos

El parkour llega a los más chicos a través de circuitos de saltos, trepadas y rodamientos. Se practica en espacios equipados con pisos de goma eva y colchonetas, y en Buenos Aires ya hay clases que siguen esta propuesta.

Para entrar no hace falta una preparación física especial. Las clases se organizan sin nivel de entrada, así que alcanza con las ganas de moverse y de probar obstáculos.

Cómo se estructura cada sesión

Cada clase arranca con movilidad articular, que muchas veces se trabaja con desplazamientos que imitan movimientos de animales. La idea es preparar articulaciones y musculatura antes del trabajo principal.

El núcleo se organiza en cuatro familias de movimiento que se trabajan con lógica de juego:

  • Saltos: impulsarse en distintas direcciones y distancias.
  • Vaults: sortear obstáculos de mediana altura de forma fluida.
  • Rolidos: técnica de amortiguación para caídas.
  • Grimpeos: trepada en muros y paredes.

El cierre incluye juego libre adaptado, trabajo de fuerza y elongación guiada.

“El parkour para chicos es una práctica adaptativa y exploratoria que recrea entornos para resolver jugando con el cuerpo en movimiento. Desde que un bebé tiene la capacidad de gatear y sortear un obstáculo para conseguir algo que le llame la atención se tiene que estimular esa primera búsqueda que luego evoluciona en esta disciplina.”Dante Freitas, docente de la especialidad

Los chicos también arman los circuitos

Los recorridos no están fijos. Según cuenta Freitas, muchos alumnos llegan con ideas propias de un movimiento o un salto que se les ocurrió en casa y quieren probarlo en la clase. Así, cada sesión se vuelve un proceso en parte autogestionado, en el que la competencia queda de lado y lo que importa es disfrutar del movimiento.

En cuanto al equipamiento, los alumnos solo necesitan zapatillas con suela de goma completa. Las salas cuentan con pisos de goma eva, colchones de acrobacia, estructuras a escala infantil, paredes de escalada y barras de suspensión. Emma Grasset, codirectora de una escuela de la especialidad que recomienda la práctica desde los 4 años, detalla que también hay pirámide de escalada, aros y otros elementos de juego.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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