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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Por qué el lunes pesa tanto: la ciencia detrás del estrés de fondo

Un estudio con más de 3.500 adultos encontró que la tensión de los lunes se acompaña de niveles de cortisol un 23% superiores al promedio. Especialistas explican por qué ocurre y qué Strategies pueden ayudar a distributing el malestar.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · · hace 2 h
Por qué el lunes pesa tanto: la ciencia detrás del estrés de fondo

En costanera, vecinos lo reconocen sin necesidad de explicación: el domingo a la tarde aparece una sensación de peso, el sueño se vuelve difícil y el lunes llega con una carga que parece mayor que la de cualquier otro día. No es una exageración ni una simple falta de voluntad. Hay una explicación hormonal detrás de ese malestar y, por suerte, también hay caminos para trabajarlo.

Un equipo de la Universidad de Hong Kong midió niveles de cortisol en muestras de cabello de más de 3.500 adultos mayores. El hallazgo fue contundente: quienes reportan sentirse ansiosos los lunes presentan, en promedio, un 23 por ciento más de esa hormona que quienes se estresan en otros momentos de la semana. Y el dato más interesante fue que el patrón apareció también entre jubilados y personas que no tienen horarios laborales fijos.

Una respuesta que se aprende

El psicólogo Flavio Calvo (MN 66.869) explica que esta respuesta se construye desde la infancia. Nuestra mente aprende por asociación y anticipación, por lo que, si durante mucho tiempo el comienzo de la semana quedó ligado a exigencias o malestar, el organismo puede prepararse antes de enfrentar cualquier demanda concreta. Esa preparación anticipada es la que enciende el sistema de alarma.

“Nuestra mente aprende por asociación y anticipación. Si durante mucho tiempo el comienzo de semana quedó ligado a exigencias o malestar, el organismo puede prepararse antes de enfrentar una demanda concreta.”Flavio Calvo, psicólogo

El cortisol es una hormona que prepara al organismo para responder a lo que interpreta como una exigencia próxima. No importa que nadie esté exigiendo nada en ese momento: la anticipación puede ser suficiente para que el cuerpo ya esté en alerta. Por eso, many veces el domingo se siente más pesado que el propio lunes.

Agustina De Nardo (MN 88.927), del equipo de Psicoterapia Cognitiva de INECO, ubica el problema en la transición entre dos ritmos. Después del fin de semana, la vuelta a horarios estructurados activa lo que los especialistas llaman ansiedad anticipatoria: pensar en una reunión difícil o en una lista extensa de tareas puede bastar para generar tensión muscular o dificultades para dormir, sin que haya ocurrido nada todavía.

“Podemos terminar experimentando hoy el malestar de situaciones que todavía no ocurrieron.”Agustina De Nardo, INECO

Qué mirar y cómo actuar

La psiquiatra Soledad Conti (MN 130.007) precisa que la ansiedad anticipatoria no constituye por sí misma un diagnóstico. Conviene prestarle atención cuando la preocupación es difícil de interrumpir, afecta el sueño o la concentración, o impide disfrutar incluso cuando las obligaciones ya terminaron. El burnout, en cambio, es una categoría distinta: se vincula con estrés laboral crónico y puede manifestarse con agotamiento persistente, Ordinamiento mental y menor sensación de eficacia profesional.

  • Distinguir la ansiedad anticipatoria de un cuadro clínico requiere evaluación profesional, sobre todo si el malestar interfiere con el sueño o la concentración.
  • Planificar el lunes como un conjunto y no como una fila interminable de pendientes puede reducir la carga percibida.
  • Identificar qué Tasks concretas generan la mayor tensión anticipada permite preparar respuestas específicas en lugar de elduk sia el malestar.
  • Distribuir las obligaciones demanding entre los primeros días de la semana ayuda a que la presión no se concentre en un solo momento.
  • Reconocer que el rechazo al lunes no es universal: no todas las personas viven la semana de la misma manera.

La psicóloga Cintia Pereira (MN 41.905), del Hospital Italiano, recuerda que no todos los rechazado el lunes de la misma forma. Por eso, antes de buscar una solución única, conviene observar cómo se vive cada semana y qué es lo que realmente resulta pesado en ese arranque.

Lo que entonces parece un simple fastidio tiene una base biológica y psicológica identificable. Eso no implica resignarse, sino entender que la tensión se puede anticipar, reconocer y modificar. Mi pedido al municipio es concreto: que en los centros de salud y en los espacios públicos de la ciudad se difunda información clara sobre ansiedad anticipatoria y estrés laboral, con consultas accesibles y sin estigmatización. Saber que el lunes pesa porque el cuerpo ya se está preparando es el primer paso; contar con apoyo profesional para después de ese lunes es el siguiente.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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