Jueves, 17 de septiembre de 2026
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San Sebastián se tiñe de celeste y blanco: la Argentina va por la Concha con dos películas bien distintas

Glaxo, de Benjamín Naishtat con Lali Espósito, y Mis muertos tristes, la coproducción con Chile que dirige Pablo Larraín, encabezan una delegación nacional que además trae a Ricardo Darín, Diego Peretti, Mercedes Morán, Dolores Fonzi y a la escritora Mariana Enríquez.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 17 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El primer acorde suena en Donosti antes de que arranque la función, y a esta altura ya lo tararea cualquiera que siga el calendario festivalero: dos películas con sangre argentina se metieron en la pelea grande por la Concha de Oro en la edición 74 del Festival de San Sebastián, una en clave bien de acá, otra con aire coproducido al otro lado de la cordillera, y eso, mirá, ya es bastante para un año en el que el cine nacional viene pidiendo pista a los gritos.

La primera de ellas es Glaxo, el nuevo trabajo de Benjamín Naishtat, director que ya sabe lo que es pisar fuerte en los festivales más pesados del mundo. El domingo la pasan en la sala principal del Kursaal, después de su desembarco en Toronto y antes de la parada que tiene prevista en Londres. La película, hay que decirlo, trae a Lali Espósito en el elenco, y ese nombre solo, en el circuito de cine de autor, es una pequeña revolución que los organizadores del festival saben leer muy bien.

Mis muertos tristes: la cita con Larraín, Morán, Fonzi y Enríquez

Al día siguiente, el lunes, le toca el turno a Mis muertos tristes, una coproducción con Chile que firma Pablo Larraín, un director que cuando se sienta a la mesa lo hace con cubiertos pesados. La película tiene a Mercedes Morán y a Dolores Fonzi como protagonistas, dos actrices a las que uno no necesita presentarlas, y además se suma a la delegación la escritora Mariana Enríquez, autora del libro que le dio origen a la historia. La presencia de Enríquez no es decorativa, ni mucho menos: viene a acompañar una película que, atención, en San Sebastián se va a ver en formato de largometraje, mientras que Netflix, ojo al piojo, va a estrenar el 24 de septiembre la versión completa como miniserie de cuatro capítulos. O sea, hay película y hay serie, y son distintas, y eso ya da para sentarse a charlar largo.

Lo dejamos acá y un estreno mundial con Darín y Peretti

Como si esto fuera poco, la sección suma también el estreno mundial de Lo dejamos acá, que tiene a Ricardo Darín y Diego Peretti como dupla protagónica, una combinación que, en criollo, es de esas que a uno le aceleran el pulso sin necesidad de trailers. Darín, vale aclarar, va a estar presente en la función del martes. Y hay un dato que a los que vamos al cine seguido nos hace ruido: la película no se va a ver en las salas argentinas, su lanzamiento en Netflix está previsto para el 16 de octubre, y el festival será la única oportunidad de verla en pantalla grande. Una lástima, y al mismo tiempo un reconocimiento al lugar que ocupan estos dos actores cuando se cruzan en un mismo guion.

Más allá de la competencia: la delegación completa

Porque la presencia argentina no se agota en la competencia principal ni en el estreno con Darín. Lejos de eso. En la sección Zabaltegi-Tabakalera se va a ver el documental Pedro en el país, dirigido por el propio Naishtat junto a María Alché, que oficia de apertura. También fueron seleccionadas A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de María Aparicio, y El fantasma, de Ignacio Masllorens y David Lamelas. Y como si el menú no estuviera ya bastante servido, Albertina Carri va a presentar fuera de concurso Cine vivo, un artefacto que combina un corto, un libro y una performance, una de esas propuestas que a uno lo dejan pensando un rato largo en la salida.

  • Horizontes Latinos: Viajes y placeres, de Mariano Luque; La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, y El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale.
  • Foro de Coproducción Europa-América Latina: cinco proyectos argentinos que viajan a San Sebastián en busca de respaldo para terminar de concretarse.
  • Apertura del festival: prevista para el 18 de septiembre con Geister, de Fati.

En lo personal, lo que más me gusta de esta movida es el equilibrio, algo que en el chamamé llamaríamos la dosificación del sapukay, esa manera de repartir la fuerza para que el canto no se agote. Hay cine de autor bien marcado, hay industria con estrellas pesadas, hay documental, hay literatura presente de la mano de Enríquez, hay performance con Carri y hay proyectos buscando financiamiento. Es la Argentina que se muestra en bloque, sin pelearse consigo misma, y eso, en tiempos en que hasta el cine se pelea por un lugar en la pantalla, ya es toda una declaración de principios.

Si me dejan cerrar con una recomendación de a quién ir a ver, me quedo con la dupla completa: la función de Glaxo el domingo en el Kursaal para ver cómo Naishtat sigue moviendo la cámara en una dirección que lo distingue, y el lunes con Mis muertos tristes, para acompañar a Morán, a Fonzi y a Larraín en una película que, por lo que se viene comentando, duele en el mejor sentido de la palabra. El resto, en San Sebastián, se irá viendo.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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