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Spider-Noir se quedó sin segunda temporada, pero tenía el mapa listo para cruzar el océano

Oren Uziel, el showrunner de la serie de Prime Video, contó que la idea era sacar a Ben Reilly de Nueva York y llevarlo a Los Ángeles o Europa, con la Segunda Guerra Mundial como horizonte. La cancelación llegó dos días antes de una gala de los Emmy que terminó siendo, contra todos los pronósticos, una gran fiesta.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La nota arranca con un golpe seco, como cuando un bandoneón abre un chamamé y te clava el primer acorde en el pecho: me entero de que Spider-Noir, la serie que mejor le sentó al género negro en mucho tiempo, se quedó sin segunda temporada, y la garganta se me hace un nudo. Pero después uno lee con atención lo que dijo Oren Uziel, el showrunner, y empieza a entender que la cosa no terminó tan mal: tenían la brújula lista para una segunda parte que iba a mover a Ben Reilly de Nueva York y mandarlo a otros pagos.

Uziel lo contó con una claridad que da gusto leer. Dijo, casi textualmente, que si la decisión hubiera quedado en sus manos la serie habría cambiado de aire: "Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación", reconoció. Y cuando le preguntaron dónde, la respuesta abrió un abanico enorme de posibilidades: "Hay muchísimos noirs ambientados en Los Ángeles en los que podríamos habernos sumergido. Hay noirs europeos en los que podríamos habernos adentrado". Dos caminos, los dos con sangre negra corriendo por las venas.

De Nueva York al mundo, con la guerra como telón de fondo

Lo que más me llamó la atención es que la idea no era caprichosa, sino que estaba atada a la lógica de la propia historia. La primera temporada transcurre en 1933, una época donde todavía se podía espantar a la gente con un disfraz de arácnido y un poco de humor. Pero 1933, como señaló Uziel, no es un año cualquiera: "Empiezas en 1933. ¿Hacia dónde se dirige eso? Se encamina hacia la época más cataclísmica". Ahí nomás aparece la Segunda Guerra Mundial como horizonte inevitable, y con ella una cantidad de historias que daba para llenar temporadas, aunque la serie no haya tenido esa suerte.

“Había muchísima narrativa que podría haber surgido de ahí.”Oren Uziel, showrunner de Spider-Noir
  • Los Ángeles, con todo su repertorio de novelas negras ambientadas en colinas, mansiones y estudios de cine.
  • Europa, donde el noir tiene una tradición enorme y otra textura visual.
  • La posibilidad de rodar en Los Ángeles sin tener que disfrazar la ciudad de Nueva York, como se hizo en la primera entrega.
  • El contexto de la Segunda Guerra Mundial, que servía como motor narrativo y como marco histórico.

Hay un detalle que a mí, particularmente, me hizo esbozar una sonrisa: Uziel recordó que la primera temporada se filmó en Los Ángeles haciéndola pasar por Nueva York, y se preguntó en voz alta qué hubiera pasado si en la segunda directamente se aprovechaba esa coincidencia. "¿Los Ángeles por Los Ángeles? ¿Qué tan genial habría sido eso?", tiró. Es una de esas preguntas que quedan flotando en el aire y que uno se queda repitiendo un rato, como un estribillo pegadizo. Ben Reilly, mientras tanto, terminaba la primera temporada conservando sus poderes, así que el personaje quedaba perfectamente plantado para subirse a un tren, a un barco o a lo que fuera y empezar de nuevo.

Cuando la cancelación se transformó en fiesta

Ahora, lo que me parece más humano de toda esta historia es el cierre. La serie se canceló apenas dos días antes de la entrega de los premios Emmy, y Uziel confesó que tenía miedo de que la gala se volviera un velorio: "Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste". Pero no pasó nada de eso. "La verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos", remató. Y no es una frase hecha: Spider-Noir se llevó cinco estatuillas (efectos especiales, fotografía, diseño de títulos, edición de sonido y rendimiento de especialistas), un número que rompió el récord para una serie cancelada después de su primera temporada.

El propio Uziel lo contó con una mezcla de alivio y emoción que contagia: "Cuando ganamos el primer premio nos emocionamos mucho, y luego empezó a convertirse en una bola de nieve". Me imagino la escena, te juro que me la imagino: gente que había llegado a la gala con un peso en el cuerpo y que, de a poco, se fue soltando, se fue abrazando, se fue dando cuenta de que habían hecho algo valioso aunque la serie no tuviera continuidad. Hay algo muy nuestro, muy del litoral, en esa manera de transformar el dolor en festejo: los chamacereros le llaman "che ñande iporãva" a esa costumbre de convertir las despedidas en encuentros, y esta gala de los Emmy me suena bastante a eso.

¿Y ahora qué? La pregunta que queda en el aire

Sobre una posible reaparición del proyecto en otra plataforma, Uziel fue cauto y honesto a la vez: "Aún no hemos llegado a eso. Literalmente no conozco los vericuetos legales y las complicaciones de algo así, pero imagino..." La frase queda cortada en el material que le me, como un acorde que se sostiene en el aire antes de resolverse. Pero la sensación que me queda es que la serie no se murió del todo: quedó con los poderes intactos, con el mapa desplegado y con cinco Emmy en la repisa que sirven como credencial para que alguien, en algún momento, se anime a desempolvarla.

Si te gustó la primera temporada y querés entender por qué esta movida duele y al mismo tiempo celebra, te recomiendo mirar la serie completa antes de que la saquen del catálogo. Y si lo que te interesa es el género en estado puro, andá a buscar los noirs clásicos de los años cuarenta ambientados en Los Ángeles, que son los abuelos directos de lo que Uziel quería hacer: vas a entender mejor qué se perdió y, sobre todo, qué todavía puede volver.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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