Torreense escribió una página dorada en Noruega y debutó en la Europa League con un triunfo histórico
El equipo de Torres Vedras, único representante de una segunda división en el torneo, venció 2-1 a Lillestrom en su primer partido continental y se ilusiona con un calendario que incluye a Sunderland, Celtic y Real Sociedad.
Aquella frase que repetía un viejo dirigente del fútbol portugués, según la cual los milagros suelen nacer en los pueblos que nadie mira en los mapas, volvió a tener sentido en la noche noruega del 17 de septiembre de 2026. Torreense, un club fundado en 1917 en la ciudad de Torres Vedras, debutó en la Europa League con una victoria por 2-1 frente a Lillestrom que quedará registrada como la primera página continental de una institución que durante décadas alternó entre el anonimato y la modestia de los campeonatos menores. La diferencia entre el conjunto visitante y su rival no fue deportiva, sino histórica: mientras Lillestrom acumula una larga tradición en el fútbol escandinavo, los lusos llegaban a la competencia como el único participante que disputa una segunda división en toda la edición.
Los goles y el cierre con un hombre menos
El encuentro, disputado en tierras noruegas a miles de kilómetros de su casa, mostró a un Torreense ordenado y eficaz. A los 23 minutos, Alejandro Alfaro conectó de cabeza un centro de David Bruno y abrió el marcador sin marcas a su alrededor, una jugada que en Europa suelen pagar caro los equipos pequeños y que esta vez salió redonda para los portugueses. En el arranque del complemento, a los 49, Javi Vázquez habilitó a Manuel Pozo para estirar la ventaja y encaminar el resultado. La reacción local llegó a los 79, cuando Thomas Olsen descontó y le dio aire a Lillestrom para los minutos finales.
El tramo decisivo dejó al descubierto la personalidad del conjunto de Luís Tralhão. A los 85, Nuha Jatta vio la segunda amarilla y dejó a Torreense con diez jugadores, lo que obligó a retroceder líneas y a defender en el área durante los cinco minutos de tiempo adicionado, con el arquero local adelantado para buscar un cabezazo en un córner y un remate que pasó cerca del travesaño. La diferencia entre los dos equipos en ese tramo fue exactamente la que suelen tener los recién llegados: la del equipo grande fue el empuje, la del equipo chico fue la firmeza.
“Para nosotros, es algo histórico jugar este tipo de partido.”Javi Vázquez, capitán de Torreense
Un calendario que no permite distracciones
- 15 de octubre: Torreense será local ante Sunderland, en su segundo compromiso europeo.
- Ferencvaros, Celtic, Real Sociedad, Lech Poznan y Olympiakos completan la lista de rivales en la fase de grupos.
- El club portugués se convirtió en el número 28 de su país en disputar competencias de la UEFA.
El historial entre Torreense y Lillestrom hasta esta noche era, simplemente, inexistente: no existían antecedentes directos entre un club del sur de Europa con apenas seis temporadas en la primera división —la última en 1991/92— y una entidad acostumbrada a las copas continentales. El propio recorrido del ganador en la previa del torneo ilustra la dimensión del salto: en la final de la Copa de Portugal del 24 de mayo, Torreense venció 2-1 a Sporting en el alargue, con un penal convertido por Stopira a siete minutos del final, y se transformó en el primer club de la segunda categoría portuguesa en quedarse con el trofeo. Aquella consagración llegó apenas cuatro temporadas después del título en la Liga 3 de 2021/22, que le había permitido regresar al segundo nivel.
Según reconstruyó el cuerpo técnico, poco más de 30 hinchas emprendieron un viaje de unos 3400 kilómetros para acompañar al plantel en suelo noruego, una cifra que describe mejor que cualquier estadística el carácter del proyecto. Es esa misma afición la que ahora se permite soñar con un calendario que alternará partidos contra Sunderland, Ferencvaros, Celtic, Real Sociedad, Lech Poznan y Olympiakos, y que el 15 de octubre tendrá su próxima cita en casa. Para un club que aprendió a competir en los márgenes, el debut en la Europa League no fue apenas un resultado: fue la confirmación de que, como decía un viejo dirigente, los pueblos que nadie espera suelen ser los que terminan escribiendo las páginas que los manuales no contemplan. Resta saber cuánto durará la ilusión; por ahora, el hincha de Torres Vedras se permite un suspiro largo en medio de una historia que, hasta esta noche, parecía reservada para otros.
