Tres cabezazos de Valencia revierten una desventaja de dos goles y depositan a Boca en semifinales de la Copa Argentina
El delantero ecuatoriano ingresó en el segundo tiempo y, en apenas 23 minutos, firmó la remontada xeneize ante Racing en Arroyito. El conjunto de Arruabarrena, que perdía 0-2, se impuso 3-2 y enfrentará a Banfield en la próxima instancia.
El historial reciente entre Boca y Racing en la Copa Argentina quedaba pendiente de un capítulo que, como decía un viejo dirigente del fútbol, suele resolverse en los detalles más que en los nombres. En Arroyito, con 45.000 espectadores en las tribunas, la edición más reciente de ese cruce volvió a confirmar la sentencia: el partido se define en las áreas, y esta vez el que mejor las trabajó fue el equipo de Rodolfo Arruabarrena, que revirtió un 0-2 adverso para terminar celebrando por 3-2 y sellar su pase a semifinales.
El ingreso que cambió el rumbo
Boca arrancó el compromiso con su formación habitual y, durante buena parte del trámite, dependió del trabajo de Alan Velasco en la zona de ataque. La sustitución del mediocampista a los 11 minutos del segundo tiempo, cuando el marcador ya era desfavorable, le permitió a Arruabarrena reordenar la ofensiva con dos delanteros de área. Minutos más tarde, el director técnico sumó a Sebastián Villa por Santiago Ascacibar, decisión que le otorgó al elenco de la ribera mayor cantidad de opciones para enviar centros y más intérpretes para disputar las pelotas en las cercanías del arco defendido por Facundo Cambeses.
- Enner Valencia, por Alan Velasco, a los 11 minutos del segundo tiempo.
- Sebastián Villa, por Santiago Ascacibar, en una segunda ventana de modificaciones.
- El esquema pasó a contar con dos centrodelanteros de área como referencia.
La noche de Valencia: tres cabezazos en 23 minutos
Hasta la noche de Arroyito, el ecuatoriano registraba un tanto en ocho presentaciones con la camiseta azul y oro, aquel convertido frente a Central Córdoba. Racing le había preparado una jornada complicada, con un mediocampo reforzado por Juan Pablo Vojvoda mediante el ingreso de Ezequiel Cannavo, pensado para contener los avances de Villa por los costados. Sin embargo, la Academia fue cediendo terreno ante la persistencia xeneize y, sobre el cierre, terminó pagando caro cada centro que cayó en su área.
El descuento llegó cuando Valencia quedó libre de marca en un tiro de esquina. El empate, minutos después, fue consecuencia de un envío de Villa desde la izquierda que el delantero conectó de cabeza. Cuando el encuentro parecía encaminarse hacia una definición desde el punto penal, otro centro volvió a encontrar al ecuatoriano, que ganó en el salto y firmó el tanto de la clasificación. Tres goles con la misma fórmula: centros, anticipo y definición aérea.
Racing lo ganaba cómodo y se quedó sin respuestas
El desarrollo del partido había tenido a Racing como protagonista durante largos tramos. Gastón Lodico abrió el marcador en el primer tiempo con un córner ejecutado desde la izquierda que se coló directamente en el arco de Leandro Brey, sin que ningún futbolista de Boca alcanzara a desviar la trayectoria. En el inicio del complemento, Adrián Martínez amplió la diferencia tras una sucesión de rebotes en el área, con Leandro Paredes como uno de los protagonistas: el mediocampista había quedado junto al palo y demoró su salida, lo que habilitó al delantero para empujar la pelota. Eran dos goles de ventaja, dos tiempos con conversión, y una Academia que parecía encaminarse a discutir el pase a la siguiente instancia.
Lo que viene: Banfield, el próximo escollo
Con la clasificación asegurada, Boca sostuvo su presencia en los tres frentes que disputa en la temporada y quedó a la espera de Banfield en semifinales de la Copa Argentina. El conjunto de Arruabarrena, que en los papeles llegaba como candidato por su historial reciente frente a Racing —con varios cruces coperos en las últimas décadas—, resolvió la llave con una actuación que dejó más preguntas que certezas sobre su funcionamiento colectivo, aunque confirmó la jerarquía individual de sus atacantes en los momentos decisivos.
Como tantas veces se escuchó en las tribunas de la ribera, al hincha xeneize le alcanza con que el equipo siga en carrera. Lo que pide, ahora, es que la remontada de Arroyito no quede como una hazaña aislada, sino como el punto de partida de una serie de noches en las que Boca termine de encontrar la regularidad que el torneo aún le reclama.
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