Un dibujo de 1973 ya había imaginado este presente: la máquina que hace todo y se cae sola
Un episodio olvidado de Super Friends mostró hace más de cinco décadas una computadora que elimina el trabajo humano, se regala al público y colapsa por una falla mínima. La trama parece calcada del presente de la inteligencia artificial.
Lo vi por curiosidad y terminé quedándome pegado al sillón. No por nostalgia, sino porque el capítulo parece escrito ayer. Estamos hablando de Super Friends, la historieta animada de Hanna-Barbera que ABC emitió los sábados a la tarde en los años setenta. El tercer episodio de la primera temporada se llama Professor Goodfellow's G.E.E.C. y se estrenó el 22 de septiembre de 1973. Hoy está subido a la plataforma de Apple con sello de DC Comics, así que se puede verificar sin armar ninguna conspiración.
La premisa es de manual: el profesor Goodfellow inventa la G.E.E.C., una computadora que promete liberar a la humanidad de todo trabajo físico, mental y de toda responsabilidad. La máquina se encarga del transporte, las comunicaciones, las compras, las ventas, la publicidad, la contabilidad, las fábricas y hasta la maquinaria agrícola. Automatización total, sin anestesia.
Tres guiños que hoy son noticia
- Los actores y atletas dejan de ser personas: la serie habla de imágenes electrónicas programadas para ejecutar los movimientos. En julio de 2026, la productora británica Particle6 anunció Misaligned, presentada como la primera película protagonizada por Tilly Norwood, una actriz generada íntegramente con inteligencia artificial.
- El servicio se regala y la gente lo adopta de inmediato. El 27 de febrero de 2026, OpenAI informó 900 millones de usuarios semanales y apenas 50 millones de suscriptores pagos: más de nueve de cada diez lo usan sin pagar.
- Un ratón entra al sistema y caen todas las máquinas del planeta. El 18 de noviembre de 2025, un archivo de configuración de Cloudflare que creció al doble de su tamaño previsto interrumpió el servicio a varias plataformas globales al mismo tiempo.
Ojo con esto: el guion no se limita a la automatización clásica. Detalla cómo se ofrece el producto, cómo se monetiza y, sobre todo, cómo se rompe. El profesor descarta la posibilidad de una falla y segundos después todo se cae. Es el mismo libreto que vemos hoy con los modelos de lenguaje y las plataformas en la nube: crecen sin parar, funcionan hasta que un detalle ínfimo las deja fuera de servicio.
Lo probé, lo pensé y la respuesta corta es esta: sí, vale la pena. Vale la pena como ejercicio de memoria y como advertencia disfrazada de dibujito animado. No es nostalgia retro: es un espejo que lleva más de cincuenta años puesto y todavía nadie lo sacó.
