Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Una suegra que es serpiente y un living que se viene abajo: llega "Amaru", la comedia que desnuda a la familia que sabe discutir palabras y callar lo demás

Andrea Garrote vuelve al Picadero con una pieza de 80 minutos donde una visita inesperada desordena a una familia de clase media ilustrada, verborrágica y, en el fondo, bastante perdida. Una comedia en capas que termina rozando lo fantástico sin soltar la risa.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 14 de septiembre de 2026 · hace 2 h

El living está en orden, pero el living miente. En "Amaru", la nueva comedia de Andrea Garrote que se presenta los domingos a las 18 en el Teatro Picadero, una familia de clase media ilustrada se pasa la vida discutiendo si un adjetivo está bien usado o si una palabra significa lo que tiene que significar. Son cultos, son verborrágicos, y mientras tanto se dicen todo menos lo único que importa. Yo los miraba desde la butaca y, te juro, me daba una ternura enorme, porque a esos los conozco, los tengo en casa, los veo en cualquier mesa de domingo.

Ahí, una noche cualquiera, el hijo Lucas trae a su novia. Se llama Amaru, que en quechua significa serpiente sagrada, y no sé si es por el nombre o porque uno lo presiente, pero desde que esa chica cruza la puerta el equilibrio de la casa empieza a crujir. La madre desconfía, el padre se le entrega como quien se tira a la pileta en enero, y el hijo mira cómo su mundo se le transforma desde adentro. Ella no viene a provocar nada, claro, pero lo provoca todo: propone pactos sobre el uso de las pantallas, tiene una relación con el tiempo que los deja descolocados y trae, sobre todo, algo que en esa casa nunca tuvo lugar, que es el contacto afectivo, lo que se dice con el cuerpo cuando la palabra no alcanza.

Cuatro actores, una mesa y un elenco fino como un bisturí

Garrote, que comparte la dirección con Carolina Stegmayer, se mete en la piel de Mariel, la madre, y la lleva al extremo con una precisión cómica que, ojo, no sacrifica la emoción. Marcos Ferrante compone a un padre en plena crisis de mediana edad que se nota que está buscando algo, aunque todavía no sabe qué. Julián Cnochaert, como Lucas, alterna el humor con la ternura de una manera tan imperceptible que uno se da cuenta tarde de que se le apretó la garganta. Y Fiamma Carranza Macchi, que es Amaru, tiene una presencia que genera encanto e inquietud a la vez, y se mueve en el escenario como una Pitón, en guaraní mbói, que es como se dice serpiente, pero esa es otra historia y ya volveré a ella.

La escenografía minimalista de Santiago Badillo organiza el espacio en niveles que van contando, sin que nadie lo diga, cómo se reparte el poder entre los personajes. La obra dura 80 minutos, se banca el ritmo de principio a fin, y en el tramo final se anima a meter un elemento fantástico sin perder el tono de comedia. El humor funciona en la carcajada, sí, pero también en esa incomodidad reconocible, esa en la que uno piensa: bueno, esto en casa también pasa.

“Son cultos, son verborrágicos y, en el fondo, están bastante perdidos.”La descripción de la familia que propone la obra

"Amaru" se presenta los domingos a las 18 en el Teatro Picadero, en el pasaje Enrique Santos Discépolo 1857, y vale la pena ir a verla. Pero antes, como prometí, dos líneas sobre la palabra: en guaraní, que es la lengua de los pueblos que siguen vivos en Corrientes, Misiones, Formosa y partes del Chaco, a la serpiente se la llama mbói o yvytu en sus distintas formas, y es un animal que aparece mucho en los relatos de esos pagos, siempre con un significado que no es solo el del susto. Si te gustó "Pundonor", el monólogo con el que Garrote se había presentado en 2018, acá la vas a encontrar en modo familia ampliada, con más bocas alimentándose del mismo silencio.

  • Andrea Garrote firma el texto y comparte la dirección con Carolina Stegmayer.
  • El elenco lo completan Marcos Ferrante, Julián Cnochaert y Fiamma Carranza Macchi.
  • La escenografía minimalista es de Santiago Badillo y trabaja con niveles que marcan las relaciones de poder.
  • Funciones los domingos a las 18 en el Teatro Picadero, pasaje Discépolo 1857.
  • Duración: 80 minutos.

Si te copa el teatro que se ríe de lo que duele, andá tranquilo: la sala es chica y la pieza se disfruta de cerca. Y si te enganchás con Amaru, quédate mirando los créditos, porque en el elenco y en el equipo hay gente que vale la pena seguirle el rastro. Yo, mientras tanto, ya estoy pensando a quién recomendarle la función para discutirla después tomando algo.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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