Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Usar inteligencia artificial en el aula ayuda, pero solo si no se vuelve un atajo automático

Un análisis de PISA sobre más de cuarenta países muestra que los estudiantes que recurrieron a chatbots de forma moderada rindieron mejor en ciencias que quienes los usaron a diario o casi nunca. La OCDE advierte que depender de la herramienta puede atrofiar las habilidades que la propia IA exige para ser aprovechada.

Por Camila GaunaTecnología y ciencia · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Probá imaginar la escena: un chico o una chica sentado frente a la compu con una tarea de ciencias abierta y un chatbot a la derecha de la pantalla. La pregunta que se hizo el equipo de PISA, el programa internacional que evalúa a estudiantes de secundaria, es si esa escena cambia el rendimiento. Y si lo cambia, en qué dirección.

El dato de partida es enorme. El 86 por ciento de los alumnos de los países que integran la OCDE reconoció haber usado herramientas de inteligencia artificial al menos una vez para una tarea escolar en el período evaluado. Uno de cada cinco, en cambio, dijo recurrirlas casi a diario. La diferencia entre esos dos grupos, y la comparación con quienes casi no las tocan, es lo que volvió interesante al informe.

La curva tiene forma de U invertida

El resultado que arrojó el análisis no fue lineal. Ni usar mucho ni usar poco: lo que rindió mejor, en promedio, fue un punto intermedio. Los estudiantes que usaron IA con moderación obtuvieron puntuaciones más altas en ciencias que dos extremos opuestos, los que casi nunca la encendieron y los que la convirtieron en el primer paso automático de cada trabajo.

Los dos usos donde la ventaja se notó con más claridad fueron dos: pedirle a la herramienta que resumiera una lectura asignada y utilizarla para investigar un tema nuevo antes de profundizar en él. Ojo con esto: en ambos casos la IA funcionó como apoyo, no como reemplazo del proceso de lectura.

  • El 86 por ciento de los estudiantes de la OCDE usó chatbots de IA al menos una vez para tareas escolares.
  • Uno de cada cinco los usó de forma casi cotidiana.
  • El mejor rendimiento en ciencias se registró en quienes los usaron con moderación, ni a diario ni casi nunca.
  • Resumir lecturas e investigar temas nuevos fueron los usos asociados a mejores resultados.

El riesgo de delegar demasiado

El propio informe marca un mecanismo que se retroalimenta y que conviene leer dos veces. A menor capacidad de lectura crítica, más difícil resulta detectar cuándo una respuesta de IA es incompleta o directamente incorrecta. Y al mismo tiempo, delegar en la herramienta las tareas de leer, resumir o razonar reduce las oportunidades de practicar justamente esas habilidades. Traducción: cuanto más se la necesita para entender, menos se entrena lo que se necesita para entenderla.

“El uso moderado e intencional de la IA para las tareas escolares y el aprendizaje puede estar relacionado positivamente con el rendimiento estudiantil.”Informe PISA, OCDE

El documento apela a una analogía potente para graficarlo: del mismo modo que no nos ponemos en forma viendo deportes sino practicándolos, el aprendizaje no se produce mediante el consumo de contenido sino como una lucha cognitiva productiva de la mente con material nuevo. O sea, la IA puede hacer de sparring, pero si termina peleando ella sola, el alumno se queda sin entrenamiento.

¿Sirve o no sirve? Depende, como casi siempre

Lo que cuenta PISA es que el declive en lectura, matemáticas y ciencias arrancó mucho antes de que los chatbots existieran: los registros vienen cayendo desde 2003, o sea hace más de veinte años. Entonces la IA no parece ser el origen del problema, pero sí un amplificador silencioso cuando se la usa mal. Usarla con un propósito claro y acotado, según lo que muestra el relevamiento, se asocia a mejores notas; usarla como atajo sistemático se asocia a lo contrario.

Si vale la pena o no, la respuesta corta es sí, con letra chica. Para tareas puntuales como resumir o explorar un tema nuevo, parece sumar. Para delegar el razonamiento de punta a punta, el resultado termina siendo contraproducente. Como tantas cosas en educación, la herramienta no hace al estudiante: hace al estudiante que la usa con criterio.

CG
Camila GaunaTecnología y ciencia

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