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VTV del amor: la propuesta de Rolón para revisar las parejas que se sostienen por costumbre o por miedo

El psicoanalista y escritor pasó por una entrevista con Luis Novaresio y planteó una pregunta incómoda: cuánto de un vínculo responde al deseo y cuánto a la resignación. También habló de por qué el abrazo no siempre alcanza y de por qué conseguir lo que se quiere no borra la sensación de que falta algo.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 17 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Empiezo esta nota en la costanera, con un café de por medio y la charla de un vecino, Esteban, que me dice que después de veinte años de matrimonio todavía no sabe si sigue al lado de su mujer porque la ama o porque le tiene miedo a la noche del living vacío. Le cuento que no es el único: Gabriel Rolón acaba de poner en palabras algo que mucha gente se calla.

El psicoanalista y escritor pasó por una entrevista con Luis Novaresio y eligió una imagen muy porteña para entrar al tema. Llamó a esa revisación periódica de la pareja la VTV del amor, en clara referencia a la Verificación Técnica Vehicular que todo conductor conoce.

La costumbre, la resignación y el miedo a estar solo

Lo que Rolón planteó es bastante directo: hay relaciones que siguen funcionando por inercia, aunque por dentro hagan ruido. Algunas personas soportan cosas que les desagradan y no las hablan; otras directamente se rindieron y siguen igual. La pregunta que dejó flotando es qué sostiene esa continuidad: si es el deseo de estar juntos o simplemente el temor a quedarse a solas.

“El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene.”Gabriel Rolón
  • Costumbre: la pareja se sostiene porque siempre fue así, aunque algo moleste.
  • Resignación: alguien ya bajó los brazos y convive con el malestar sin buscar salida.
  • Miedo a la soledad: la compañía de alguien querido calma, pero no borra del todo la sensación de estar solo.
  • Alcanzar un anhelo no elimina la falta: conseguir el trabajo, el hijo, la pareja o el éxito deja la misma inquietud de fondo.

Rolón insistió con una idea que a mí, como lectora de Flores, me dejó pensando: incluso un abrazo de alguien querido puede aliviar lo que se siente sin terminar de resolverlo. Y fue más allá: sostuvo que perseguir un deseo cumple en parte, pero siempre queda algo por llenar. Lo dijo pensando en el amor de pareja, pero también en el trabajo soñado, en un libro que uno buscaba leer, en un hijo que se tuvo después de años.

Su mirada cierra con una advertencia sobre los afectos: como la vida no es permanente, la falta tampoco se termina de apagar. Esa conciencia, según Rolón, forma parte de lo humano y no se resuelve con un título en la puerta o con un sí en el altar.

Un pedido que me sale del barrio

Le dejo al municipio de la Ciudad de Buenos Aires un pedido concreto: que los centros de salud mental de los barrios, sobre todo en Flores y en Parque Chacabuco, sumen talleres abiertos para parejas que quieran hacer su propia VTV del amor. No terapia obligatoria, ni consultorios caros: espacios barriales donde un psicólogo ayude a poner en palabras eso que muchos se llevan a la casa y no se animan a decir. Si la pregunta de Rolón es cuánto de un vínculo responde al deseo y cuánto al miedo, lo menos que podemos hacer es darles a los vecinos un lugar donde animarse a responderla.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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