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Cinco alfajores argentinos donde el dulce de leche manda: una ruta golosa fuera del circuito masivo

Hernán Montes de Oca, jurado en certámenes del rubro y creador de la cuenta Probando Alfajores, recorre kioscos, fábricas y locales de barrio para identificar las marcas que priorizan el relleno por encima de cualquier otro atributo. La selección incluye opciones en San Telmo, Villa Lynch, Palermo, Lanús y Villa Madero.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En un país donde se consumen alrededor de doce millones de alfajores por día y el dulce de leche supera los tres kilos por habitante al año, la pregunta por la cantidad justa de relleno se reitera en cada mostrador. Para quienes nunca encontraron una respuesta satisfactoria, Hernán Montes de Oca, jurado en certámenes del rubro y creador de la cuenta Probando Alfajores, elaboró una selección de cinco marcas a partir de más de tres mil quinientas pruebas en las que midió, entre otras variables, la proporción exacta de dulce de leche por unidad. Las opciones van desde formatos chicos tipo bombón hasta versiones que superan los cien gramos totales.

La Vaca Lechera, el alfajor que se impone en San Telmo

La Vaca Lechera ofrece un alfajor de noventa y cinco gramos con cincuenta gramos de relleno saborizado, con variantes que incluyen ron, coco, frambuesa y menta, entre otras. Montes de Oca describe el producto con una precisión que revela el método del catador profesional: las galletas son muy tiernas, parecen una tortita, y el dulce de leche predomina bastante. El especialista destaca la versión de ron como la más lograda dentro de la gama. La marca se consigue en los locales de San Telmo y a través de su tienda en línea, con un precio de cuatro mil quinientos pesos por unidad.

“La aventura tiene un actor principal, el dulce de leche, totalmente apto para golosos.”Hernán Montes de Oca

Las otras cuatro paradas de la recorrida

  • Arroyito, fabricado en Villa Lynch, presenta dos líneas: una con setenta gramos de dulce de leche y otra que alcanza los cien gramos de relleno sobre un total de ciento veinte gramos. La docena del modelo clásico se consigue a treinta y siete mil cuatrocientos pesos en su tienda en línea, con puntos de venta adicionales distribuidos por todo el país.
  • En Palermo, sobre Soldado de la Independencia al 947, funciona una chocolatería de especialidad que elabora alfajores de formato pequeño con cobertura de chocolate belga. Son unidades más chicas, con mucha cantidad de dulce de leche, donde el relleno cumple un papel fundamental junto a las coberturas para no caer en lo empalagoso. Cada unidad se vende a cinco mil pesos.
  • Zendem, de Lanús, incorpora ochenta gramos de dulce de leche por unidad con galleta y cobertura de chocolate. El dulce de leche que utilizan es muy rico; acá los golosos estarán felices, porque abunda demasiado siendo muy participativo. Los clásicos parten desde los cuatro mil trescientos pesos y se distribuyen por toda la ciudad.
  • Los alfajores de Villa Madero pesan cien gramos con ochenta gramos de relleno. El dulce de leche genera una buena atracción a las papilas gustativas y presentan una buena textura.

La selección de Montes de Oca propone un recorrido que dialoga con el discurso del turismo masivo: lejos de las estanterías de las grandes cadenas de supermercados, la guía invita a visitar barrios con identidad propia como San Telmo, Palermo y Lanús, y a llegar hasta fábricas de menor escala en Villa Lynch y Villa Madero. El especialista, que recorrió kioscos, fábricas y locales de barrio para armar esta lista, entiende que la experiencia del alfajor artesanal se completa con el contexto del lugar donde se elabora y se vende.

Para quienes planifiquen una salida fuera de la rutina porteña, la recorrida admite organizarse por zonas: San Telmo y Palermo concentran dos paradas a escasa distancia entre sí, mientras que Lanús, Villa Madero y Villa Lynch permiten extender la búsqueda hacia el sur del conurbano bonaerense. La temporada recomendada para emprender este itinerario goloso coincide con los meses frescos, entre mayo y septiembre, cuando el dulce de leche recupera la consistencia adecuada para apreciar la proporción que cada fabricante decidió imprimirle a su producto.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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