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Cuando la gripe se complica: las señales que no conviene dejar pasar

El infectólogo Dhatri Kotekal advierte que una mejoría aparente puede ser engañosa y desembocar en neumonía, sepsis o eventos cardiovasculares. Cuáles son los signos para acudir de urgencia y quiénes deben extremar los cuidados.

Por Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad · 20 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Me encuentro en la Plaza de Mayo con Esteban, un vecino de Monserrat que pasó la última semana con fiebre y una tos que no lo dejaba dormir. Me cuenta que al tercer día amaneció sintiéndose bien, se levantó, preparó un mate y, a las pocas horas, volvió a sentirse peor. Esa montaña rusa, según el infectólogo Dhatri Kotekal, no es un capricho del cuerpo: es una señal para consultar sin demora.

Por qué una mejoría repentina puede ser una trampa

Sentirse mejor durante una gripe y empeorar de golpe es uno de los motivos más claros para buscar atención médica, explicó Kotekal, especialista en enfermedades infecciosas consultado por la Cleveland Clinic. Ese cambio suele indicar que apareció una infección secundaria, como una neumonía. La evolución del cuadro importa tanto como los síntomas del comienzo.

Las señales que encienden la alarma

  • Falta de aire o dificultad para respirar.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Labios o uñas azulados.
  • Confusión o desmayo.
  • Vómitos intensos y deshidratación severa.
  • En niños pequeños: respiración acelerada y llanto que no se logra calmar.

A esos signos hay que darles importancia porque pueden anticipar cuadros graves como neumonía, sepsis —una reacción extrema del sistema inmunitario que daña tejidos y órganos propios—, insuficiencia respiratoria y, en pacientes con enfermedades cardíacas previas, alteraciones del pulso y la presión arterial que incluso pueden desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular.

Quiénes deben extremar los cuidados

  • Personas con diabetes, enfermedades renales, cardíacas, pulmonares u obesidad: en estos casos el deterioro puede producirse en apenas 24 o 48 horas.
  • Menores de cinco años.
  • Adultos mayores de 65.
  • Embarazadas.

Estar sano antes de contagiarse reduce el riesgo, pero no lo elimina. La mayoría de los pacientes se recupera entre una y tres semanas, aunque el esfuerzo que hace el cuerpo para enfrentar el virus puede abrir la puerta a esas complicaciones que mencioné más arriba. Kotekal señaló a la neumonía como la más habitual entre las potencialmente mortales: puede deberse al avance del virus hacia los pulmones o a una infección bacteriana favorecida por el debilitamiento de las defensas.

La gripe también puede empeorar el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Y un dato que a veces se olvida: tanto la influenza A como la B pueden causar cuadros graves, por lo que el tipo de virus no descarta el riesgo individual.

La herramienta más firme para prevenir

El especialista recomienda la vacunación anual como la medida de prevención más sólida. Y acá viene lo que le pido al Municipio: que refuerce la campaña de vacunación antigripal en los centros de salud de todos los barrios, con horarios accesibles para los adultos mayores y atención prioritaria para embarazadas y personas con enfermedades crónicas. También que difunda de manera clara y sencilla estas señales de alarma, porque a veces la diferencia entre un susto y una tragedia pasa por llegar a tiempo al médico.

RA
Rocío AyalaSociedad y vida en la ciudad

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