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Domos, yurtas y jacuzzis bajo las estrellas: cinco glampings para recorrer la provincia de Buenos Aires

Desde Villa Rosa hasta Tornquist, opciones para dormir entre lagunas, sierras, bosques y playas con servicios de hotel y actividades al aire libre. Distancias, accesos y capacidades para comparar.

Por Patricia ZalazarTurismo y ambiente · 20 de septiembre de 2026 · hace 2 h

En las últimas temporadas, el glamping dejó de ser una rareza para convertirse en una alternativa concreta dentro de la oferta turística bonaerense. La provincia de Buenos Aires reúne propuestas que van desde los domos geodésicos hasta las yurtas de origen asiático, y todas comparten una misma premisa: permitir una estadía en contacto directo con la naturaleza sin resignar comodidades como baño privado, sommiers y desayuno incluido. La periodista Patricia Zalazar, de la sección Turismo y ambiente, repasó cinco establecimientos que permiten comparar distancias, capacidades y servicios.

La distancia y la cantidad de viajeros son, justamente, los dos datos clave para elegir entre estas cinco opciones. Hay unidades pensadas para parejas y otras que reciben hasta ocho personas, en entornos de laguna, playa, campo o sierra. La modalidad combina lo mejor de un hospedaje en la naturaleza con servicios propios de un hotel.

Villa Rosa, la opción más cercana para una escapada en pareja

Para una escapada de a dos, la alternativa más cercana de esta selección se encuentra en Villa Rosa, a 40 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El predio, ubicado en Rezabal 701, cuenta con acceso por la ruta provincial 25 y dispone de seis unidades dobles equipadas con jacuzzi, frigobar, climatización y desayuno. Además, ofrece parrilla en el quincho, pileta habilitada por temporada y un restaurante que sirve únicamente cenas. Acepta mascotas y dispone de paquetes especiales para cumpleaños y aniversarios.

Chascomús y la propuesta sobre la laguna

Quienes prioricen las actividades acuáticas encontrarán una opción a 135 kilómetros de CABA, accediendo por las rutas provinciales 2 y 20. A unos 10 kilómetros de Chascomús, el complejo se levanta a la vera de la laguna Vitel, ocupa 24 hectáreas y dispone de 1.200 metros de costa. Sus domos admiten hasta cinco huéspedes y cuentan con cocina completa, baño privado y aire acondicionado. El lugar dispone de proveeduría, parrillas y juegos infantiles, y la propuesta incluye kayak, paseos en bote, observación de aves y pesca deportiva.

Pardo, yurtas para grupos grandes en medio del campo

Para grupos más numerosos, la localidad de Pardo, en el partido de Las Flores, ofrece cuatro yurtas con capacidad individual de hasta ocho personas. Construidas con tierra, paja, arcilla y madera, cada una cuenta con baño propio y desayuno. El terreno, de cuatro hectáreas y junto a un canal, puede recorrerse sin guía y ofrece talleres y cabalgatas. La distancia desde CABA es de 220 kilómetros, accediendo por la ruta nacional 3.

Mar de las Pampas, domos entre el bosque y el mar

Si la prioridad es el mar, en Mar de las Pampas, dentro del sector conocido como Colonia Marina, se despliegan diez domos ubicados entre playas y bosques. El complejo se localiza en Paseo 163 y avenida 3, a 380 kilómetros de CABA. Las unidades incluyen una pequeña cocina, desayuno y terraza con reposeras, y el establecimiento dispone de restaurante y servicio de playa durante la temporada estival. Entre las actividades se cuentan clases de surf, alquiler de bicicletas y cabalgatas.

Tornquist, la apuesta serrana para cerrar el itinerario

El recorrido propuesto culmina en Tornquist, a 560 kilómetros de CABA. Sobre la ruta provincial 72, en el kilómetro 2,6 y a menos de 10 kilómetros de Sierra de la Ventana, se levanta la última de las opciones relevadas. Se trata de una alternativa enclavada en el paisaje serrano, con unidades que combinan la rusticidad del lugar con el confort propio del glamping. Las comodidades se completan con servicios de pileta y restaurante, y las actividades incluyen caminatas, cabalgatas y observación de la flora y fauna del parque provincial Ernesto Tornquist. La temporada recomendada para visitarla coincide con los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más templadas y los senderos de la sierra se vuelven más accesibles para todo tipo de viajeros.

PZ
Patricia ZalazarTurismo y ambiente

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