El pivote que se empecinó en no tirar de tres: la marca irrepetible de James Donaldson en la NBA
El interno de 2,18 metros acumuló 1.008 partidos oficiales sin un solo intento desde el perímetro, el doble que el segundo en la lista, y su perfil es una especie extinguida del básquet moderno
El 12 de abril de 1979, la NBA oficializó la incorporación del tiro de tres puntos para la temporada siguiente y abrió una etapa que transformó para siempre la manera de concebir el juego. En aquel entonces, ningún protagonista podía anticipar que el récord de más encuentros disputados sin probar esa línea quedaría en manos de un pivote de 2,18 metros que pasó la totalidad de su carrera en la zona pintada, como si el perímetro le resultara un territorio ajeno. Ese jugador fue James Donaldson, cuya marca se ha convertido en una referencia estadística difícil de igualar.
Según los registros compilados por el sitio Crazy Stats y recogidos por distintos medios especializados, Donaldson totalizó 957 partidos de fase regular y 51 de playoffs sin un solo lanzamiento desde más allá de los 6,75 metros. Es decir, 1.008 encuentros oficiales en los que jamás se atrevió a probar esa distancia. Se trata de un número que duplica con holgura al del segundo en la lista, el jamaicano-canadiense Joel Anthony, que acumuló 556 presentaciones sin intentos de tres.
Una carrera construida desde la pintura
Elegido en la cuarta ronda del draft de 1980 por Seattle, Donaldson pasó brevemente por Italia antes de instalarse en la liga estadounidense, donde permaneció durante 14 temporadas. Su etapa de mayor visibilidad llegó en los Dallas Mavericks de los años ochenta, donde integró una plantilla de memoria colectiva junto a Derek Harper, Rolando Blackman y Mark Aguirre. Promediaba cerca de diez rebotes por partido y su trabajo silencioso en la zona y en el poste bajo lo llevó al All-Star Game de 1988, la consagración de un interno clásico.
Con el correr de los años, defendió las camisetas de Los Angeles Clippers, New York Knicks y Utah Jazz, y extendió su vínculo con el básquet hasta España, donde compitió con el Caja San Pablo Sevilla cuando bordeaba los 42 años. Como diría un viejo dirigente, fue un jugador de los que ya casi no quedan: de los que hacen el trabajo sucio sin pedir figuración.
- Joel Anthony (Miami Heat, Boston Celtics, Detroit Pistons): 556 partidos sin lanzar de tres
- Mitchell Robinson (New York Knicks): 450 partidos
- Etan Thomas (Washington Wizards): 427 partidos
- Dean Garrett (Denver Nuggets, Minnesota Timberwolves, Golden State Warriors): 372 partidos
- Cole Aldrich (Oklahoma City Thunder, Houston Rockets, Minnesota Timberwolves, New York Knicks): 350 partidos
- Miles Plumlee (Indiana Pacers, Phoenix Suns, Milwaukee Bucks): 347 partidos
- Michael Stewart: 290 partidos
- Mark McNamara: 286 partidos
- Nikola Pekovic (Minnesota Timberwolves): 271 partidos
El ocaso de una especie del básquet
La distancia entre Donaldson y el resto del escalafón ilustra con claridad la dimensión de su marca, porque el segundo de la lista se queda en algo más de la mitad. Pero más allá del número, lo que vuelve al récord prácticamente irrepetible es la extinción del perfil que lo sostuvo. El interno tradicional que jamás abandona la pintura, que solo vive del rebote, del bloqueo y del juego de espaldas al aro, es hoy una especie en vías de desaparición en el básquet profesional.
En el juego actual, incluso los pivots con menos recursos ofensivos se ven obligados a lanzar triples de manera regular, y la mayoría de los sistemas ofensivos de la NBA los exigen para abrir la cancha. Que alguien pueda repetir los 1.008 partidos de Donaldson sin pisar el perímetro resulta, en términos estadísticos y también culturales, casi imposible. Por eso, la pregunta que sobrevuela a los aficionados que todavía recuerdan aquellos quintetos es si existe en actividad algún jugador dispuesto a mantener la vieja costumbre de quedarse en la zona pintada y desairar la línea de tres. La respuesta, por ahora, parece inclinarse hacia el silencio.
