Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Felipe Fort se animó a cantar frente a cámara y abrió la puerta a los consejos de su gente

El hijo de Ricardo Fort publicó una historia de Instagram interpretando un tema romántico con guitarra, se declaró principiante y volvió a pedir recomendaciones, como ya había hecho cuando mostró sus primeros pasos con la eléctrica.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 20 de septiembre de 2026 · hace 2 h

La imagen aparece de entrada, casi sin aviso: un joven de veintidós años sentado con una guitarra acústica, la cámara del celular a medio metro de la cara y una luz de departamento que no esconde nada. Felipe Fort, el hijo menor de Ricardo Fort, publicó en sus historias de Instagram su primera grabación cantando frente a cámara, y lo hizo tal como viene haciéndose en los últimos meses: abriendo el juego y preguntando, con honestidad, qué le recomendaría su gente para mejorar.

"Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Algún recomendación, gente?", escribió sobre el video, donde interpreta un tema romántico que habla de la cercanía y el cariño en una relación. El muchacho se muestra consciente de que la voz todavía le juega una mala pasada y, lejos de esconderse, decide subirlo igual, con la guitarra como compañía principal y una actitud que se parece bastante a la de alguien que se tira a la pileta para aprender a flotar.

Un romance con la guitarra que arrancó hace unos meses

Lo que se ve hoy no nació de un día para el otro. En febrero, Felipe ya había compartido en la misma red social una sesión con guitarra eléctrica: primero un punteo, después algunos acordes, y otra vez la misma pregunta flotando al final del video. "¿Algún consejo?", había escrito entonces. La continuidad es bastante clara, porque entre ambas publicaciones hay un hilo invisible que se llama voluntad de aprender en público, algo que no todos los famosos están dispuestos a bancar.

“Primera vez cantando en cámara, todavía me cuesta pero quiero mejorar. ¿Algún recomendación, gente?”Felipe Fort, en sus historias de Instagram

La diferencia entre aquel febrero y este presente es bastante concreta: a la guitarra se le sumó la voz. Ya no se trata solo de hacer sonar las cuerdas, sino de animarse a cantar, a sostener una melodía, a mostrar los dientes cuando algo no sale del todo bien. Y eso, en muchísimos casos, es el paso más difícil para cualquiera que empieza.

De la pasarela del subte al living de la casa

El recorrido artístico de Felipe Fort viene sumando capítulos en los últimos tiempos. En marzo de este año debutó como modelo en BAFWEEK, cuando la marca Bulbenny llevó la pasarela a los vagones de la línea H del subte porteño, en una propuesta que mezcló ropa y performance. La música, en cambio, la trabaja puertas adentro, en un formato mucho más íntimo: pantalla del celular, historias que duran un día y la posibilidad de que sus seguidores le marquen el rumbo.

Hay algo en esta manera de mostrarse que a mí, personalmente, me genera simpatía. Podría haberse guardado los videos hasta llegar a un nivel más prolijo, podría haber esperado a tener un tema propio o un arreglo pulido, pero eligió el camino contrario: subirlo, pedir opiniones y aceptar que todavía le falta. Eso, en tiempos donde la mayoría de las redes sociales muestran solo el brillo, casi que se agradece. Como decía el viejo chamamé que me viene a la memoria, "el que no arriesga, no gana", y acá lo que hay es un pibe de veintidós años que se está animando a arriesgar con la guitarra al hombro.

Si me preguntan a mí, le diría lo mismo que le recomendaría a cualquiera que empieza a cantar frente a una cámara: primero, cantar mucho sin que el celu esté encendido, para que la garganta pierda el miedo; segundo, elegir temas que le gusten de verdad, porque la emoción se nota; y tercero, bancarse las críticas con la misma tranquilidad con la que se bancan los aplausos. Ahora, si lo que busca es un norte más guitarrero, le tiraría un par de nombres para ir a ver en vivo y tomar nota: Chaqueño Palavecino para entender el fraseo criollo, Ofelia Leiva para tomar dimensión de la canción del litoral y, si quiere algo más cercano en edad y lenguaje, algún show de los jóvenes del chamamé que están llenando peñas en Corrientes, Misiones y Buenos Aires. Ir a escucharlos es la mejor escuela.

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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