Karol G hizo vibrar el MetLife con un show de raíz latina y corazón colombiano
La colombiana desplegó más de dos horas de Tropitour en Nueva Jersey, con la premiere de "BbY Wow" junto a Tainy, Judeline y Rusowsky, un cuerpo de mariachis íntegramente femenino y un recuerdo emocionado a Selena Quintanilla.
Las luces del MetLife Stadium se encendieron al ritmo de un acorde de acordeón bien arriba y la tropa de Carolina Navarro, más conocida como Karol G, ya estaba en marcha. Yo diría que la noche arrancó como arranca un buen chamamé en alguna esquina correntina: con el primer acorde y el cuerpo pidiendo movimiento. La colombiana eligió Nueva Jersey para hacer la primera de sus dos paradas en ese escenario con la gira Viajando Por El Mundo Tropitour y regaló un show de más de dos horas donde la música latina fue la gran anfitriona.
La premiere de "BbY Wow" y los cruces inesperados
Una de las perlitas de la velada fue el debut en vivo de "BbY Wow", tema que la cantante sumó a su repertorio acompañada por Tainy, Judeline y Rusowsky. La actuación compartida fue de esas que justifican el viaje: tres escenas distintas, tres temperamentos y una misma canción. La propuesta funcionó como una declaración de principios de esta etapa del tour, que se anima a mezclar productores y voces nuevas sin perder el hilo conductor del pop tropical.
Mariachis mujeres y un guiño a México
El repertorio tuvo un bloque dedicado especialmente a la música azteca, con la aparición de un conjunto de mariachis integrado en su totalidad por mujeres. Las instrumentistas subieron a una plataforma que ascendió desde abajo del escenario y se acoplaron a "Ese Hombre Es Malo". Antes de cantarla, Karol G contó que su intención con el disco era rendir homenaje a la música latina y a los países donde se sintió recibida. En ese mismo tramo también sonó "Mamiii", y la cantante se lució con un sombrero mexicano al interpretar "Alguien Que Te Amaba", un guiño directo a Selena Quintanilla.
Selena, Edward James Olmos y el hilo emocional
La figura de Selena Quintanilla atravesó la noche de punta a punta. Edward James Olmos, quien le puso el cuerpo al padre de la artista texana en la película biográfica de 1997, participó con videos narrados que actuaron como puente entre los bloques. La idea fue armar una dramaturgia visual con clips que contextualizaran cada sección y le dieran al show un aire de película musical. Funcionó: el público respondió con aplausos largos y coros espontáneos.
Pirotecnia, guacamayos y una puesta con sello propio
La puesta en escena fue otra de las grandes protagonistas. Hubo escenografía de varios niveles inspirada en paisajes colombianos, collares LED entregados al público que se sincronizaban con las canciones, fuegos artificiales y una entrada a toda pompa en "Papasito", donde la cantante apareció sobre un guacamayo gigante. "Tropicoqueta" reunió a bailarinas con abanicos y una coreografía con bongós y maracas que hicieron pensar, por qué no, en cualquier fiesta patronal del Litoral. Elena Rose se encargo de la apertura, y el recorrido siguió con "Latina Foreva", "Oki Doki", "Tá OK", "Qlona" y "S91".
El tramo más sentido: rupturas y devoción
El espacio dedicado a No Me Arrepiento de Sentir Tanto arrancó con una grabación de la propia Karol G sobre las emociones que deja un corazón roto. En "Te Llevo To'" hubo un detalle para el recuerdo: los seguidores inflaron globos azules iluminados que habían llevado desde sus casas, en una acción organizada que pintó el estadio entero de celeste. En ese mismo bloque sonó "Ahí", con la participación del canadiense Drake mediante una pista grabada, y se notó en el aire ese perfume a catarsis colectiva que tienen los shows cuando el público ya se sabe de memoria cada letra.
En lo personal, salí del estadio con la sensación de haber presenciado un show pensado para ratificar una idea: la música latina está en un momento de expansión enorme y esta colombiana lo sabe capitalizar como nadie. Si me preguntan a quién ir a escuchar en la próxima fecha en el mismo MetLife, la respuesta es simple: a Elena Rose, que se está ganando un lugar propio en estas aperturas, y por supuesto a Karol G, que volvió a mostrar que sabe armar un guion de dos horas sin un minuto de más. Y ya que estamos, me queda un pendiente: el disco Tropicoqueta merece escucharse de arriba abajo, porque canciones como "Qlona" confirman que la artista tiene un oído fino para combinar lo popular con lo sofisticado.
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