La bola negra pisa el acelerador y aterriza en los cines de España con dos premios bajo el brazo
La nueva película de Calvo y Ambrossi llega a las salas el 25 de septiembre, tras cosechar el reconocimiento del público en Toronto y el premio a mejor dirección en Cannes, y con el boleto picado para pelear por un Oscar.
Les cuento de entrada, como si estuviéramos charlando en la vereda antes de que arranque la función: la pelota ya está picando en el área y la fecha está marcada con tiza en el pizarrón. El 25 de septiembre es el día que eligió La bola negra, la flamante película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, para plantarse delante del público español y mostrar de qué está hecha después de un 2026 que la tuvo corriendo por los festivales más importantes del mundo como una Mbocajá de las buenas cruzando la cancha de punta a punta, esa palabra en guaraní que usamos para nombrar al que la lleva con habilidad y no la pierde nunca.
La cinta viene de ganarse el premio del público en el Festival de Toronto, un lauro que tiene un peso particular porque lo otorgan los propios espectadores que se bancan la cola y se meten en la sala a oscuras a ver qué pasa. Y a eso se le suma el premio a mejor dirección que los Calvo y Ambrossi se trajeron desde Cannes, dos escenarios donde el espejo devuelve una imagen muy concreta: que la película conecta y que además está contada con oficio. Como se dice en nuestro chamamé cuando un violinista y un acordeonista se entienden sin mirarse, en La Trova, los muchachos supieron acompasarse: "yo soy tu río y vos mi caudal, la misma sangre corriendo bajo el mismo manantial".
Una historia con ADN propio
Los directores no se escondieron cuando les tocó hablar del origen del filme. En un comunicado que mandaron después de la fiesta en Toronto, fueron al hueso y dijeron: "Es una película profundamente personal, pero también lleva un mensaje sobre la importancia y la necesidad de expresar quién eres". Y agregaron, mirando de reojo a la gente que llenó las salas del festival canadiense: "Saber que el público ha conectado con ella y la ha hecho suya es el mayor regalo que podíamos recibir. Muchas gracias". Se nota que están contentos, se nota que les sale del pecho, y eso siempre se huele en la pantalla.
- Premio del público en el Festival de Toronto, por elección directa de los espectadores.
- Premio a mejor dirección en el Festival de Cannes, distinción que reconocen el pulso de los realizadores.
- Elegida como representante de España para la categoría de mejor película internacional en la 99ª edición de los premios Oscar.
- Estreno comercial en salas españolas programado para el 25 de septiembre.
El camino hacia los Oscar y la parada en el mostrador
Ahora bien, vale la pena aclararlo para que nadie se confunda, porque en estos temas siempre hay que separar la paja del trigo: que La bola negra haya sido seleccionada para representar a España en la categoría internacional no significa que ya esté nominada. Es el primer paso, el camino que la película tiene que recorrer si quiere terminar en la galera del mago de la Academia. La elección la ubica en la conversación, le abre la puerta, pero después hay que cruzarla a codazos y con la música sonando. Mientras tanto, el público español va a poder verla en pantalla grande a partir del 25 de septiembre, que es la manera más linda de acompañar a un cine nacional que está dando que hablar afuera.
Y ya que estamos, les tiro la pregunta al aire, como al final de una peña cuando se baja el último acordeón: a la hora de elegir qué película ver en el cine, qué pesa más para ustedes, ¿el premio que se llevó en un festival, la palabra de un amigo que ya la vio, el tráiler, o simplemente esa corazonada que te dice andate que esa te va a gustar? Yo, si me dejan el dato, me inclino por las películas que llegan con dos premios colgando y con los directores hablando con el corazón en la mano. Y si encima son Calvo y Ambrossi, la cita es casi obligatoria, porque cuando estos muchachos se ponen a contar una historia con raíces propias, terminan dejando la sala con el pecho lleno y la cabeza pensando. Si andan por Madrid, Barcelona o cualquier pueblo con sala encendida, arrimen la silla que La bola negra bien vale una noche de butaca. Y para terminar, ya que entramos en confianza, les dejo una recomendación que cae como anillo al dedo: si quieren ir calentando motores antes del 25, dense el gusto de escuchar en vivo a Antonio Tarragó Ros, que es de esos artistas que te explican el alma de una película sin necesidad de pantalla.
