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Sabalenka y el peso del tricampeonato que no llegó: una final en Nueva York que la dejó sin palabras y con la raqueta en pedazos

La bielorrusa cayó ante Rybakina en tres sets, rompió una raqueta en el banco, no aceptó una cámara en su recogimiento y lloró durante la premiación. Luego explicó que necesitaba expulsar la frustración para no desplomarse en la cancha.

Por Tomás GalarzaDeportes · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Abierto de los Estados Unidos vuelve a ser el escenario donde Aryna Sabalenka se cruza con sus propias emociones a flor de piel. La jugadora bielorrusa, número tres del ranking mundial, perdió la final del último US Open frente a la kazaja Elena Rybakina por 6-4, 5-7 y 6-2, en un partido que se extendió durante dos horas y 25 minutos y que dejó a la atacante europea con la frustración a cuesta y una raqueta destrozada en el banco de suplentes, a centímetros del lugar donde permaneció sentada en silencio hasta el inicio de la ceremonia.

Sabalenka llegaba a la final con la intención clara de conseguir su tercer título consecutivo en Nueva York, tras las consagraciones de 2024 y 2025, y de convertirse en la primera tenista en alcanzar esa marca desde Serena Williams a comienzos de la década del 2000. La derrota la dejó sin réponses en la pista: saludó a su rival con la corrección habitual, giró hacia su banco y descargó sobre la raqueta una energía acumulada durante meses de pretemporada en los que, según ella misma reconoció más tarde, había trabajado especialmente el aspecto emocional.

Una cámara rechazada y un discurso entre lágrimas

Antes de subir al podio, una cámara de televisión intentó acercarse al banco donde Sabalenka se encontraba recogida. Ella, todavía con la respiración entrecortada, le hizo un gesto con la mano para que se retirara. Minutos más tarde, ya con el trofeo de subcampeona en las manos, la voz se le quebró en el primer intento de frase y la tribuna del estadio la aplaudió de pie, en un reconocimiento que el periodismo especializado interpretó como un gesto de respaldo del público neoyorquino a una jugadora que, en las últimas cinco ediciones del torneo, había disputado cuatro finales.

“Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa

Un historial que se repite en Flushing Meadows

El episodio no es aislado. En 2023, Sabalenka había caído ante Coco Gauff en la final y, según reconstruyó entonces la prensa estadounidense, mantuvo la compostura frente a las cámaras pero rompió una raqueta al doblar hacia los vestuarios. Aquella situación motivó un cambio en la política de los Grand Slams: los organizadores decidieron retirar la mayoría de las cámaras que solían apostarse en los pasillos internos durante los torneos, precisamente para preservar la intimidad de los jugadores en los momentos inmediatamente posteriores a la derrota. Tres años después, la escena volvió a repetirse, esta vez delante de las cámaras, lo que dejó en evidencia que la medida adoptada en su momento no alcanzó a cubrir todas las situaciones.

Historial entre Sabalenka y Rybakina

  • El enfrentamiento en Nueva York fue el undécimo entre ambas en el circuito profesional. Sabalenka lidera el historial global por 7 a 4.
  • Antes de este partido, el cara a cara en Grand Slams mostraba dos victorias para cada una, todas en instancias de cuartos de final o semis.
  • Rybakina, campeona de Wimbledon 2022, alcanza con este título su segundo Grand Slam y consolida un palmarés de dos certámenes mayores en cuatro años.
  • Sabalenka acumula con la derrota de Nueva York su cuarta final de Grand Slam perdida: dos en Australia (2023 y 2024), una en Nueva York (2023) y la actual.

El desarrollo del partido mostró a una Rybakina sólida en el primer set, quebrando el servicio de Sabalenka en el tercer y el noveno game. La bielorrusa mejoró en el segundo, cuando encontró la profundidad de sus drives y forzó el tie break que, sin embargo, no llegó porque la kazaja cedió por 5-7. En el set decisivo, Rybakina recuperó la iniciativa con dos quiebres tempranos y cerró el encuentro sin sobresaltos, con un 73 por ciento de primeros saques dentro y once aces, cifras que reflejaron el dominio con el servicio en los momentos clave.

La línea entre la descarga y el fair play

Como decía un viejo dirigente del tenis europeo consultado por este portal, la escena de Sabalenka en el banco reabre un debate que el circuito arrastra desde hace décadas: dónde termina el derecho de un atleta a procesar una derrota en privado y dónde comienza la obligación de preservar la imagen del deporte frente a las cámaras. Las reglas del WTA y de la ITF no tipifican la destrucción de la raqueta como una falta sancionable cuando ocurre fuera del rectángulo de juego, aunque sí prevén multas y advertencias porconductas antideportivas en la cancha. El hecho de que Sabalenka haya reaccionado una vez finalizado el punto final y antes de la premiación deja al episodio en una zona gris que los organismos suelen resolver, cuando resuelven, con llamados de atención y no con sanciones económicas.

Para el público argentino, acostumbrado a figuras como Gabriela Sabatini y a una camada posterior que llevó la disciplina a lo más alto del circuito, la escena de Nueva York ofrece una lectura que trasciende lo deportivo. La imagen de Sabalenka llorando en el podio, después de romper la raqueta en el banco, condensa algo que el hincha reconoce de inmediato: la desproporción entre la preparación, la expectativa y el resultado final en un deporte que se decide por detalles. La reflexión que deja el domingo en Flushing Meadows es que, incluso en el tenis profesional, donde cada punto vale y cada set se mide, sigue existiendo un costado humano que no se entrena con pelotas, sino con la paciencia de aceptar que el tricampeonato, esta vez, no llegó.

La próxima cita de Sabalenka en el calendario será la gira asiática de la WTA, en la que buscará reencontrarse con su mejor versión antes del Masters de fin de año. Rybakina, por su parte, volverá al circuito con 3000 puntos más en el ranking y con la sensación de haber cerrado, en apenas dos horas y 25 minutos, una discusión que el tenis venía teniendo desde hace dos temporadas.

TG

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