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Se apagó la voz del Negro González Oro, el locutor que se ganó la mañana durante quince años

A los 74 años, en Punta del Este, donde se había radicado en plena pandemia, murió el conductor que dejó una huella profunda en la radio argentina. Un repaso por su carrera, su despedida del micrófono y los motivos que lo llevaron a cruzar el charco.

Por Lautaro MaidanaCultura y chamamé · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La noticia cayó como un baldazo de agua fría este viernes 25 de septiembre: Oscar "el Negro" González Oro falleció en Punta del Este a los 74 años. Lo encontraron sin vida en la ciudad uruguaya que se había convertido en su hogar desde 2020, cuando decidió cambiar de aire y dejar atrás la vorágine porteña. El periodista y conductor llevaba más de cinco décadas ligado al micrófono, y su partida deja un hueco enorme en la radiofonía argentina, sobre todo en esos oyentes madrugadores que lo elegían como compañía inseparable cada mañana.

Para mí, que lo escuché crecer en el dial, González Oro fue uno de esos locutores que te hacían sentir que desayunabas en su mesa. Tenía esa cosa tan de nuestra radio de acá, tan rioplatense, de mezclar las noticias con el comentario pícaro, con la reflexión, con el ida y vuelta permanente con el que llama para pedir un tema o para contar una pena. Era un hombre de radio hasta la médula, y eso se notaba en cada decisión que tomaba, incluso en las más difíciles.

Quince años de El oro y el moro y una hegemonía matutina

Su ciclo más emblemático, El oro y el moro, lo llevó adelante durante quince años, ocupando la franja matutina y dominando la audiencia de la AM durante casi una década. Era un programa pensado para empezar el día: informativo, entretenido, con una cuota de humor y otra de sensibilidad. Quienes lo escuchaban saben que el Negro tenía el timing exacto para pasar de un tema serio a una boutade sin que se sintiera forzado, algo que muy pocos conductores logran sostener en el tiempo.

Su retiro de la conducción diaria llegó el 2 de abril de 2021, al completar 35 años de carrera ininterrumpida. En aquella última emisión, transmitida desde Uruguay, se le notaba emocionado pero entero, rodeado del afecto de familiares, compañeros y oyentes que se fueron llegando para despedirlo. Antes de cortar, les dejó una frase que quedó resonando: "Me han hecho muy feliz". Pocas veces una despedida radial fue tan sentida y tan genuina.

El cruce del charco y la búsqueda de otro ritmo

Días antes de esa última emisión, González Oro había confesado que necesitaba más tiempo para sus hijos. La decisión ya estaba tomada: había vendido su casa de San Isidro, había tramitado la residencia uruguaya y se había instalado en Punta del Este. Entre los motivos que mencionó para dar ese paso tan drástico estaban la cuarentena, la muerte de varios amigos cercanos y el desgaste que le generaba escuchar a diario los problemas de su audiencia. Era un hombre al que le pesaba el sufrimiento ajeno, y eso, con el correr de los años, le empezó a pasar factura.

Sin embargo, irse no fue cortar del todo. Desde su casa del este uruguayo siguió haciendo entrevistas y tuvo participaciones ocasionales en radio y televisión, siempre con ese tono amable y curioso que lo caracterizaba. Además, mantuvo vivo el contacto con su público a través de las redes sociales, donde compartía recuerdos, lecturas y reflexiones. La periodista Denise Pessana, que lo vio en una cena apenas un mes antes de su muerte, lo recordó como alguien cálido, culto y lleno de anécdotas, aunque reconoció que lo había notado frágil, como si el cuerpo le estuviera pasando facturas que la voluntad ya no podía esconder.

A esta altura, y con la perspectiva que dan los años, lo que queda del Negro González Oro no es un simple currículum: es una forma de hacer radio. Esa de conversar con el oyente como si estuviera en la mesa de la cocina, la de informar sin solemnidad, la de bancarse una risa o un llanto sin que la audiencia se sienta invadida. Su huella está en los telefonistas que se quedaron sin su espacio para pedir un tema y en los madrugadores que perdieron a uno de sus interlocutores más fieles.

  • Una carrera de 35 años en la radio argentina, con El oro y el moro como emblema durante quince.
  • Un retiro en abril de 2021 tras una última emisión cargada de emoción y mensajes del público.
  • Una mudanza a Punta del Este en 2020, motivada por la cuarentena, las muertes cercanas y el desgaste personal.
  • Participaciones ocasionales en radio y TV desde Uruguay, además de su presencia activa en redes sociales.
  • Un perfil humano, conciliador y cercano que lo convirtió en un compañero inseparable de la mañana.

Me queda la sensación de que se fue uno de los últimos grandes de esa radio de la AM que ya casi no existe, esa que se escuchaba en la cocina mientras se calentaba la pava. González Oro se va, pero deja prendido el dial para quien quiera repasar su voz. Y a vos, que estás del otro lado: ¿qué recuerdos te dejó el Negro? ¿Con qué programa, con qué mañana, con qué frase se te aparece cuando alguien menciona su nombre? Sumá tu testimonio, porque en la radio, como en el chamamé, la memoria se hace entre todos, como dice ese verso que siempre me vuelve a la cabeza: "yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más, le canto porque ella sabe de mi largo caminar".

LM
Lautaro MaidanaCultura y chamamé

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